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  • Lydia Madero Alcantud

TRABAJO CON NUESTRO NIÑO INTERIOR. EL PRINCIPIO DEL CAMBIO.


Debemos observar nuestra propia infancia, ya que desde pequeños empezamos a adquirir nuestro código o formas de funcionar y de vivir, que asimilamos como “normales” no las cuestionamos.


Cuando éramos niños, creíamos que lo que nos decían los adultos era la respuesta, la opción más válida y no hacíamos caso a lo que realmente sentíamos y no escuchábamos a nuestro interior.


Por ello, el trabajo para desbloquear esa estructura que se ha formado en nuestro ser tiene que realizarse muy profundamente, llegando a aquel niño que empezó a cargar con el peso de todos esos conceptos.


Como no estamos acostumbrados a buscar respuestas en nuestro interior, lo primero es aprender a comunicarse con él, a establecer un dialogo con nuestro niño, nuestro yo más íntimo y puro.


Busca un entorno tranquilo y realiza este ejercicio durante 5-10 minutos una o dos veces al día.


Durante la realización del ejercicio es muy importante dejarse llevar por las emociones, SENTIR, ya que es el sentimiento el que nos conecta con la parte más profunda de nuestro interior. Con el niño.

Puedes empezar buceando entre los recuerdos y buscar una situación de soledad, abandono, incomprensión del exterior, de la madre, del padre, de los amigos…


Mientras vas recordando intenta relajar el cuerpo haciendo respiraciones profundas.


Poco a poco, visualiza esa situación: recrea la atmósfera, los detalles que percibes en ese momento, los olores, los sonidos, los objetos de decoración, etc. y en el centro, ese niño asustado y perdido.

En esta regresión recuerda como se sentía tu niño en ese preciso momento.


Imagina que ahora tú estas acompañando al niño en esa situación, apareces delante de el, le coges la mano y dale todo lo que en ese momento necesitó y no tuvo:

  • Palabras de aliento

  • Un abrazo

  • Un beso

  • Un te quiero

  • Un “nunca estarás solo”

Y con mucha ternura… le vas diciendo:

  • Tu no eres listo/tonto

  • Tu no eres malo

  • Dile todo lo que es ese niño con todo su valor

  • Tu no estás solo. Yo estoy contigo

  • Yo me hago cargo de ésta situación.

  • Tu tan solo eres un niño.

Explícale que el lo paso mal porque no podía entender, ni hacerle frente a la situación porque simplemente era un niño y le faltaba la experiencia de un adulto. Por tanto, en ese momento solo pudo sobrevivir, pero ahora sí puede hacerle frente a la situación porque tu estás con el, sosteniéndole. Que ahora es un foco de luz, amor y energía.

Siempre ha sido en esencia. Nunca ha sido lo que los demás le han dicho que era.

Sintiendo que eres ese potencial ilimitado de energía, amor e inteligencia, ahora imagínate como vivirías esa situación ahora, desde esa fortaleza.





Bibliografía: Jaume Campos - Dos equipajes para un solo viaje

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